La virtud del Asesino
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Greta ha participado en un capítulo de la serie de TVE La virtud del asesino, titulado Playback. Encarna a una cantante internacional llamada Lorena cuya vida corre peligro. Junto a ella, Teddy Bautista y Nacho Duato. |

Sancho Gracia, Patxi Andión, Nacho Duato, Greta y Elvira Mínguez
Foto: Miguel Gener, DIARIO El PAIS
Música en La virtud del asesino
| El tercer capítulo de la serie de ficción La virtud del asesino, protagonizada por Nacho Duato se emitirá esta noche en La Primera, bajo el título de Play Back. El protagonista Ariel Lambert pone sus ojos en Lorena, interpretado por la cantante de Greta y los Garbo, máxima estrella del pop internacional, que triunfa en el mundo y que tiene previsto intervenir en la grabación de un super disco, junto con otros intérpretes, destinado a recaudar fondos para una obra benéfica. Al presentarse Lambert como un benefactor de dicha obra, le permite descubrir la historia de suplantación de voz protagonizada por una oscura intérprete fallecida, que prestaba su garganta a la imagen de la superdiva Lorena. Diario 16 |
| Duato persigue a una estrella del pop en La virtud del asesino
Nacho Duato pone sus ojos esta noche (23,50 horas) en Lorena, estrella del pop internacional a la que da vida
la cantante del grupo Greta y los Garbo, en el capítulo que la Primera de TVE ofrece de La virtud del asesino.
DIARIO ABC |
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ASESINATOS INTELECTUALIZADOS
Ariel Lambért, un hombre cultivado, heterodoxo, sofisticado y ecléctico, cree que del mandamiento "No matarás" no se deduce juicio moral, sino acción punible. La mala conciencia se tiene porque sobre la acción malvada pende un castigo. Castigo que la sociedad impone al infractor, siempre que se le descubra. Si no se produce esto, pensa Ariel Lambért, la cosa es lógica... SE PUEDE MATAR. El personaje, desde este punto de partida, inicia un camino de criminalidad perfeccionista, tan perversa y dañina como la idea que lo origina.
Las víctimas serán elegidas como un reto de dificultad y riesgo para el ejecutor, que vuelve su mirada hacia primeras figuras del mundo artístico y personajes representantes significativos de importantes grupos y sectores sociales. Siempre, además, en función de su notoriedad, representatividad e inaccesibilidad de los mismos.
El afán perfeccionista de Ariel Lambért le llevará a realizar sus acciones criminales de tal forma que nunca tengan la apariencia de asesinatos, siendo el accidente en términos genéricos lo que se presenta a la vista de terceros. Pero, paradójicamente, Ariel Lambért se siente frustrado en una cosa: NO CONTAR CON ALGUIEN QUE RECONOZCA LA BRILLANTEZ DE OBRA. Por ello, decidirá dejar unos "rastros", a modo de claves, que puedan ser percibidos por alguien que posea una talla humana e intelectual homologable a la suya. Esa persona la encuentra en el inspector de Policía Miguel Santalla: un profesional culto, escéptico, reflexivo y frío.