MENUDA FIESTA

  • Menuda fiesta
  • Will you love me tomorrow
  • Un día tú, un día yo
  • Soy la que sufre por tu amor
  • Rompes mi corazón
Portada Greta y los Garbo
  • Tu dulce amor
  • Bailarás aquí
  • Sha la la
  • Chico solitario
  • Stop in the name of love

¡Cuánto tiempo hacía que yo no escuchaba una manera de cantar así!

Habría que retroceder hasta los primeros años de la Motown, cuando el sonido de la "joven América" mezclaba la flexibilidad del swing con la potencia del soul y lanzaba, una detrás de otra, voces femeninas car- gadas de sensualidad y talento. Y veinticinco años más tarde, una voz así, pero cantando en español, estaba sonando en mi equipo."La primera vez que vi su cara", cantaba Roberta Flack. Para mí, Greta y los Garbo empiezan a existir "la primera vez que oí su voz". Fue Alfredo Garrido y a través de una cassette. Me hablaba de un grupo de Valladolid y me comentaba eso que siempre dicen los productores de sus nuevos artistas: "Oyeles... van a ser el no va más..son un bombazo". Y uno se queda pensando ¡Cuántas veces habré escuchado lo mismo en estos últimos años?Pero Alfredo traía una llave especial para despertar el interés de cualquiera con un mínimo de oído: una cinta, una maqueta que me dejó impresionado. No por las canciones, la calidad instrumental y vocal o cualquiera de esos elementos que habitualmente destacan para "colocar" un producto. Era la forma de cantar. Hubo un tiempo en que los músicos aparecían siempre en el mercado cantando temas ajenos. Y era una buena forma de calibrar su talento. Y ojo que no hablamos de aquellos "versioneros" de los sesenta que se apostaban con la oreja a la salida de un estudio para ver qué hacían las figuras y traducir los temas inmediatamente a su idioma. Los Beatles o los Rolling grabaron docenas de canciones ajenas. Con una adaptación de Marc Bolan salieron al mundo los Radio Futura. Y con unas voces como las de Greta y los Garbo parecía un desperdicio no irse a buscar lo mejor de la música negra de los sesenta para ver qué se podía hacer con ella. Porque hay que hacer memoria y fijarse en un dato: incluso en la etapa en que no había canción de éxito que no tuviera su traducción más o menos afortunada a nuestro idioma, hubo siempre un material intocable para nuestros artistas: las canciones de Supremes, Martha y Vandellas, Shirelles, Jackson Five...Y no porque les faltara calidad, que la tenían a raudales, sino porque no había ninguna voz capaz de expresar en tres minutos todas esas

sensaciones, a veces contrapuestas, que sugerían Diana Ross, Shirley Ashton o Martha Reeves en sus canciones. Eran temas que llevaban mucho tiempo triunfando y las versiones inglesas seguían llegando con regularidad: los Communards cantaban Jackson Five y Mick Jagger y David Bowie cantaban a dúo a las Vandellas. Y en España, nadie. Hasta que un grupo de Valladolid, que había tenido diversas experiencias, decidió que ese era su camino.Greta, la voz solista, había estado a punto de ser "niña prodigio". Fue Emilio Aragón quien le ofreció las primeras oportunidades en su programa de TV "Ni en vivo ni en directo". Entonces firmó por una compañía de discos que no supo que hacer con ella, en el fondo porque temían que al cabo de dos o tres años, tras el inevitable cambio de voz, se iban a encontrar con una "vieja gloria" de catorce años. Luego formó una banda con su hermana Sara y empezaron ya a decantarse por el blues y el soul. Entonces se llamaban "404 Galería Nacional".Siguó la evolución, se añadió Belén, una tercera hermana y Nacho, para los teclados y nuevo cambio de nombres: "Los Invisibles". Y en esta ocasión estaba justificado, porque decidieron retirarse de la vida pública para descubrir esa mina de grandes temas que Memphis y Detroit les ofrecían en en cantidades industriales. Fue el tiempo de pulir estilo, de lograr meterse dentro del alma de las canciones, de sentir con ellas. Y en aquella maqueta del principio, llega el desembarco en una compañía de discos.Apenas habían pasado dos meses cuando Alfredo Garrido me hizo llegar una segunda cinta. Esta vez no eran maquetas, era el resultado definitivo: esas diez canciones que tenéis en esta grabación. Nueve en castellano. "Will you love me tomorrow?" en inglés. "Es que Carole King no autoriza la traducción de sus canciones y no queríamos perderla". Y junto a la cinta una invitación ¡Te gustaría escribir unas notas para la carpeta del disco? De cuál fue la respuesta queda constancia en la firma que leéis aquí debajo. Gracias Greta, gracias Garbos, por haber podido escuchar de nuevo estas canciones. Era una deuda de veinticinco años. Y además he tenido la fortuna de asistir como espectador privilegiado a la conformación del disco.

JOSE RAMON PARDO